Hace dos años salió de nuestro taller una pieza distinta a lo que solemos fabricar: una máquina de melé para que los delanteros de un club de rugby entrenen el empuje. La diseñamos, la fabricamos y la donamos al club como patrocinio. No la habíamos contado nunca, y ya tocaba.
Fabricada como una máquina industrial
La planteamos igual que cualquier equipo que sale de Tecinsa: estructura de acero soldada y pintada, pensada para aguantar golpes, intemperie y muchas temporadas de uso. Sobre el bastidor van los brazos con los escudos acolchados contra los que empujan los jugadores, y la plataforma admite lastre —en el campo, una rueda de tractor— para ajustar la resistencia a cada entrenamiento.
Antes de entregarla la probamos en nuestras instalaciones. Empujando nosotros, claro.
En el campo, de día y bajo los focos
Desde entonces forma parte de los entrenamientos del club: melé, empuje coordinado y trabajo de fuerza, sesión tras sesión.
Del taller al deporte
Apoyar al deporte que tenemos cerca es una forma de devolver a nuestro entorno parte de lo que nos da. Y confirma algo que decimos a menudo: si tiene que funcionar, lo hacemos funcionar, sea en una planta industrial o en un campo de rugby.
¿Tienes una idea que necesita fabricarse a medida? Cuéntanosla y la estudiamos contigo.






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